- Formato GIF:

Utilizan un máximo de 256 colores, y son recomendables para imágenes con grandes áreas de un mismo color o de tonos no continuos. Suelen utilizarse con gran frecuencia, ya que permiten definir transparencias y animación.
- Formato JPEG:
Las cámaras digitales y los escáneres suelen almacenar las imágenes en formato JPEG. No obstante, y dado que la compresión de este formato afecta a la calidad de imagen, se puede escoger diferentes niveles de compresión: a más baja compresión mayor calidad. A más alta compresión menor calidad.
Precauciones para no perder calidad
Se puede optar por una compresión alta para crear archivos que ocupen poco espacio, que se usarán en la Web o para ser enviadas por correo electrónico. JPEG puede llegar a comprimir una imagen hasta sólo un 10 % de su tamaño original, sin que el ojo humano pueda percibir grandes diferencias.
No se deben guardar imágenes en formato JPEG, si se van a modificar. Cada vez que se edita, la imagen sufre una pérdida de calidad. Es imprescindible, por tanto, tener una copia en formato BMP o TIFF, con la máxima profundidad de color y sin compresión, y guardar en formato JPEG (.jpg) sólo las imágenes finales que se vayan a publicar.
- Formato PNG:

Se utiliza para una compresión sin pérdidas y para la visualización de imágenes en Internet. A diferencia del formato GIF, PNG admite imágenes de 24 bits y produce transparencia de fondo sin bordes irregulares; sin embargo, algunos navegadores Web no admiten imágenes PNG. El formato PNG admite imágenes RGB, de color indexado, en escala de grises y de modo de mapa de bits sin canales alfa. PNG conserva la transparencia en imágenes en escala de grises y RGB.

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